
Si clickeáis en ella os enlaza a una página donde os amplían información. Un descojono.

Mi entrevistado es una de esas personas alegres, de las que no están dispuestas a perder la sonrisa en todo momento; y tan sociable, que hace que se pase el tiempo como si nada. Félix actualmente puede presumir de pertenecer a la junta directiva de al menos seis asociaciones del barrio de Lutxana y ser un referente máximo de éstas. “La primera en la que empecé fue LKE (Lutxana Kultura Elkartea), que surgió como refugio para todos los del barrio que quisieran participar. Yo empecé como socio, colaborando en las actividades, pero al tiempo, creamos otro grupo diferente, entre unos amigos y mi hermano, al que llamamos Keli Taldea, y ahí fue cuando empecé a formar parte de mi primera junta directiva” (...) "hacemos “la ostia” de talleres: zancos, txalaparta, teatro, guiñoles, yoga, tai chi, didgeridoo, masajes, plantas medicinales, huerto ecológico, cerveza artesana, desarrollo personal, etc. (...) Además nos hemos unido con las chicas de la Plataforma Tirante (un grupo de teatro de Lutxana), lo que ha hecho surgir una nueva agrupación llamada Kelirante”, explica. “Ahora mismo estamos haciendo un taller de mosaicos, organizado por el Ayuntamiento de Erandio. Ha quedado bastante “cojonudo” y se nota que los artífices son unos manitas, porque han hecho el trabajo con azulejos cortados a mano y mucho mimo”. Además, Félix y los suyos, son unos jóvenes comprometidos con el mundo y no dudan en colaborar con otras agrupaciones de Erandio dedicadas al tercer mundo. Hace un par de años que llevan enviando bicicletas, que ellos mismos restauran, a Mozambique, gracias a la asociación Nishma, con la que también mandan alimentos, juguetes y zapatos al Sahara y a Perú.
Pero se nota, por la cara de ilusión que muestra al contarlo, que el acto más potente organizado por este joven emprendedor ha sido los llamados “Noviembres Culturales de Lutxana”, que ya va por su séptima edición, y es el alma de las fiestas que se organizan en este barrio. La asociación Keli Taldea, ayudados por una subvención del Ayuntamiento, se desviven por hacer año tras año uno de los festivales más llamativos, cargados de actos, charlas, conciertos, match de improvisación de teatro, exposiciones, etc.
Lo cierto es que para llevar adelante tantos proyectos hay que estar muy implicado y sobre todo sentirse muy amparado y a gusto con lo que haces. De eso, Félix entiende bastante, ya que comenzó su andadura casi por casualidad. “Una cosa te lleva a otra, conoces gente que crees que pueden conseguir cosas, y otras veces la gente da por hecho que uno tiene la capacidad de conseguirlas y movilizar, bien tú te acabas metiendo, o te acaban metiendo...aunque lo esencial es el compromiso; acabas enredándote porque te apetece, porque te gusta. Pero muchas veces la responsabilidad te supera y está por encima de ti, y acabas metido en una vorágine de la que es súper difícil salir”. “Lo peor es cuando cuentas con terceras personas y te metes en mogollón de jaleos porque llega un punto en el que se te escapa todo de las manos, y sí que hay muchos días en los que me cuesta tirar adelante, pero pienso en todas las cosas que podemos lograr, y eso me da un tremendo empujón para seguir con todo”.
Además de las citadas asociaciones, Félix forma parte de la Comisión de Fiestas de Lutxana (concretamente, y con tono burlesco, él dice “ser” la Comisión de Fiestas), y pertenece a la Asociación de Vecinos del mismo barrio, con la que suele llevar a cabo iniciativas bastantes llamativas, como por ejemplo la que están haciendo efectiva ahora, y es que Félix ha instado a cada vecino a que ponga en su fachada y ventana flores de colores llamativos, para así alegrar la vista de los viandantes. Otra de las propuestas que realizan todos los años es la del día del árbol, y lo celebran subiendo al monte y sembrando centenares de plantas. Lo cierto es que este joven técnico de medioambiente, a sus 32 años, se ha pasado media vida dedicada a luchar y reivindicar los problemas que sufre su venerado distrito. “Hay muchos problemas y cosas que arreglar aquí en Lutxana, para empezar, el ascensor de la estación. El “puto” metro se vanagloria de que todos sus apeaderos tienen ascensores, y es mentira, porque no hay”, cuenta Félix en tono serio, “pero el punto fuerte es el cruce que hay de Lutxana hacia Altzaga, donde, para ir andando, es imposible hacerlo sin jugarte el tipo, así que se han organizado un par de movilizaciones, y como anécdota de ese día que salimos a quejarnos, al señor presidente le tomaron los datos y le pusieron una multa los “hijos de Satán” de los municipales y ertzainas por haber obstaculizado la vía”. Aunque según Félix, a la gente hay que dárselo todo mascado y llevarlos a empujones a este tipo de movilizaciones, sobre todo a los jóvenes en la actualidad; (...).
Lo que queda claro es que no hay nada que Félix Blanco no pueda conseguir, de hecho, uno de sus mayores logros ha sido sacar a flote el Club de Remo de Lutxana. “Teniendo en cuenta que estaba hundido en la miseria, a día de hoy hemos conseguido que haya categorías inferiores, veintidós chavales, una categoría senior y veteranos, ciento veinte socios y, por supuesto, saneado económicamente”. (...) “Hemos regularizado todo haciendo asambleas, cursos con los colegios de aprendizaje de remo, vendiendo papeletas para rifas y loterías, haciendo camisetas....de esa manera hemos vuelto competir”. El año pasado, cuando se hizo cargo del club al que había pertenecido desde niño y que tanta tristeza daba ver abandonado, organizó el Arraun Eguna, un evento llamativo para captar socios y deportistas, y que además hiciera despertar de nuevo a la población su pasión por el remo. Y desde luego ha obtenido los frutos de ese esfuerzo, porque en tan corto espacio de tiempo, el Club De Remo Lutxana ha ganado la liga de bateles (embarcaciones pequeñas en las que sólo compiten cuatro deportistas y el patrón) celebrada este año. “Pero con esto (se refiere a la asociación de remo) siempre es una de cal y otra de arena, porque recuerdo que cuando se celebró la Bandera de Erandio, que es una regata de traineras, sin comerlo ni beberlo, me convertí en el responsable máximo, coordinador de regata, organizador,...es decir, el que se “come toda la mierda” y ha de pelearse con todo el mundo, “tocando los cojones” a la gente, y esa misma gente que tiene que hacerte caso y echarte una mano, no lo hace. (...).
Así es el día a día de Félix Blanco, un amante del deporte capaz de recorrer él sólo toda la costa catalana en bici “en busca de una experiencia única en la vida y que jamás pueda olvidar”, un “tonto” con poco tiempo libre porque lo dedica todo a las actividades de tiempo libre, erradicando la parte personal.
Por mi parte os animo a que os acerquéis y paséis una noche diferente, yo estuve en la última que organizaron y os aseguro que pienso volver (y eso que el anterior barco reducía su capacidad a 50 personas). Las vistas son un privilegio y la diversión está asegurada. La duración del trayecto es de 10 de la noche a 1 de la madrugada, y se partirá desde el muelle de Erandio.Aquí os presento una de las aulas donde habitualmente doy clase...bueno, sí, admito que no es gran cosa; es más, hay manchas de humedad en la pared que como no arreglen, cualquier día adquieren la forma de la cara de Azkuna y fijo que nos lo declaran un Vélmez (2ª parte).
Además, suelen ocurrir otros fenómenos paranormales, porque suelen pasar obreros por la ventana soltando carcajadas horripilantes al vernos allí sentaditos con carita de pánfilos. Otra de las visiones que también solemos tener por ese ventanal es la de chicos y chicas tumbados tomando el sol (bueno, el poquito sol que a veces sale) semi desnudos mofándose igualmente de los que están dentro. Los que soleMOS ir a clase nos entendemos con esto de la ventana. Pero ese no es el principal motivo que me ha llevado a hablar de este aula, a mí lo que me llama la atención no es eso realmente. ¿No os dais cuenta de algo de la foto?...fijáos bien...miradla con atención...
Como muestra un botón, y para ello, una de las representaciones más importantes de Erandio Goikoa, el grupo de danzas Goi-alde, lleva más de 40 años dedicándose a ello.
Lo sorprendente de esta asociación es que sus adeptos no sólo se limitan a aprender a bailar danzas vascas, hay mucho más. En este grupo surgió la necesidad de buscar músicos para animar los ensayos y las fiestas, pero hoy día ya se sabe que conseguir fieles es una ardua tarea, así pues, fueron los mismos integrantes de Goi-alde los que se propusieron aprender a tocar los instrumentos, contando en la actualidad con un grupo de txistularis, otro de triki-trixa y pandero, además de dos solistas de acordeón y txirula. Lo cierto es que asistir a un ensayo mezclando buenos dantzaris y amenizado con una txistulari y un tamboril en directo, no tiene precio.
Goi-alde cuenta en la actualidad con unos 100 componentes, en su mayoría niños de entre 4 a 9 años, que se dividen en tres grupos de ensayo a la semana. El encargado de realizar esta dura tarea es Jaime Urtiaga, el componente de mayor edad del grupo, y según cuenta, está encantado con la labor. Con 17 años empezó a impartir clase en esta agrupación erandiotarra y a día de hoy aún conserva esa ilusión por las danzas que tantas alegrías y anécdotas le han reportado. “Con los pequeños admito que tengo mano, entiendo que he de darles lo más fácil, así que comienzo enseñando el agintariena, donde lo único que hacen es andar y arrodillarse, luego ya paso al txotxongillo, que es un baile en honor a los muertos”, cuenta Urtiaga.
Es cierto que en el presente, las danzas tienen una dura competencia en lo que a materia de juventud se refiere, puesto que los videojuegos, las discotecas y el fútbol, entre otros, son una alternativa más que atrayente. Sin embargo, se puede decir que de entre el grupo de jóvenes que forman parte de Goi-alde, la dedicación y el mantenimiento de la cultura popular ha sido primordial para ellos.
De hecho, Jaime Urtiaga explicaba con una expresión de absoluto orgullo, cómo en el último Dantzari Eguna al que asistieron, “al ver a los chicos bailar a lo largo del campo de fútbol, ondeando unas 25 ikurriñas, nadie pudo evitar que se le pusiera la carne de gallina ante tal espectáculo”.
Y es que cuando las ganas y el buen ambiente son los adecuados, todo se hace el doble de a gusto, y de eso saben mucho en esta asociación. Para empezar se metieron de lleno en la organización, en 2005, del Bizkaiko Dantzari Eguna (un encuentro que reunió a 80 grupos vizcaínos de danzas) , con motivo de la celebración del 40 aniversario del grupo. Además de este multitudinario evento, Goi-alde tiene la afición de organizar fiestas representativas de la cultura vasca, como por ejemplo, las famosas del Olentzero, y una representación del Carnaval de Lantz.